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Historia (4): Fuero de Andaluz y Señorío de Fuentepinilla

22 febrero, 2010

 

Timoteo Rojo Orcajo, primer comentarista del Fuero de Andaluz, fue magistral de la catedral de El Burgo de Osma y luego archivero de la catedral de Madrid, donde sería asesinado al inicio de la guerra civil de 1936. Transcribió el texto del fuero, como hiciera con la Carta Ejecutoria de Carlos I que se conserva en Tajueco. La copia que existe está en castellano antiguo, romanceado, del siglo XIII, y debió tener como fuente el texto original, escrito en latín. Muestra alguna afinidad con el Fuero de Sepúlveda (Segovia), y ambos podrían tener como modelo el fuero de Cuenca.

            He aquí como hablaban los habitantes de la Villa y Tierra de Andaluz en 1089. Sirva para ello, de ejemplo, el inicio del fuero:

            “Todos estos fueros quantos son en la carta e quantos fueron buenos pudieron fallar demas, yo conde Gonzalo Nunnez los otorgo e los do e los confirmo por mi e por mis fijos e por mis nietos e por mi generation que verna despues de mio que ninguno non los traspasse, e ssi alguno aquestos fueros que yo otorgo quisiere traspassar non aya parte con el nuestro sennor Ihesu Xcristo ni con los angeles ni con los archangeles ni con los apostolos ni con los martires ni con los confesores ni con las virgines, mas sea con Iudas el traydor e con Datan e Abiron en fondon de los infiernos, la oración del sea con pecado e pierda (… texto borrado y raspado …) e ssea descomulgado en Dios et en los angeles. Et el conceio de Ffandaluz al sennor que viniere después de mi manteniendolos a ssos fueros assi como la carta manda, et deffendiendolos de qui les fiziere fuerça que´l iuren queól sean basallos leales et que non busquen otro sennor, ca si destos fueros les falliere el sennor, el conceio que se tormen de qui quisieren daqque´l linaie que deven aver sennor sin espedimiento e sin maleitança ninguna…”.

            El Estado de Andaluz surge como señorío al serle otorgado por Enrique II Trastamara a Juan Ramírez de Arellano, en recompensa a los servicios prestados, el 11 de febrero de 1370, en documento firmado en Medina del Campo (diez días antes le había dado el señorío de Aguilar). Décadas atrás, el rey había recompensado a Juan de Arellano, el 18 de abril de 1366, otorgándole el Estado de Cameros. Además recibió de manos de Bertrand Duguesclin -primer duque de Soria y quizás maestre neotemplario- la villa y castillo de Cervera por merced que el senescal francés le otorgó en Soria el 2 de noviembre de 1369.

            En las Relaciones Cartográficas de Tomás López, del 8 de diciembre de 1796, se dice: “Esta villa de FuentePinilla, es Villa, de tiempo inmemoral, y tiene Jurisdicción sobre diez lugares, que son Osona, La Seca, La Ventosa, Fuentelárbol, La Torre, Valderrodilla, Taxueco, Andaluz, Centenera, y Balderrueda. Sobre su Jurisdicción no sólo hay el Real Consejo, y la Real Chanchillría, es Obispado de Osma, es mixto de realengo y Señorío, porque a su Majestad se le pagan las Alcabalas, servicio Real y otras gavelas, y al conde de Aguilar, a cuyo condado pertenece este estado de Andaluz, que assí se llama, se le pagan quatrocientas fanegas de Trigo; quatrocientas de cebada y quatrocientos ducados por la Cessión que hizo del suelo, y vuelo a esta Villa y su tierra, y esta paga se hace anualmente a dicho Conde de Aguilar”.

            Los documentos que han quedado de este señorío muestran que las relaciones existentes entre los señores y los vasallos del Estado de Andaluz-Fuentepinilla tuvo momentos de gran tensión debido a los pechos que cobraba por diferentes conceptos. Prueba de ello la encontramos en la copia existente en el Archivo municipal de Tajueco de la Real carta ejecutoria ganada a pedimento de las Justicias, Concejos y vecinos de este señorío contra el duque de Abrantes, sobre el pago de doscientas cinco fanegas, tres celemines de trigo y cebada por mitad, y novecientos cuarenta y nueve reales en dinero, procedentes de las prestaciones de pan de pecho y florines que se pagaban al duque, correspondientes al año 1837. Este pleito comenzó su trámite en el juzgado de Almazán el 19 de marzo de 1838 y terminó en 1845. Los vecinos aportaron en su defensa un documento que había firmado, el 17 de junio de 1585, el que era a la sazón duque de Aguilar, señor de los Cameros y del Estado-Señorío de Andaluz-Fuentepinilla. Y ganaron el pleito, dando con ello finalizado el pago de tributos señoriales.

            Lo mismo había acaecido siglos atrás puesto que, en 1580:  “Los vasallos de la Tierra de Fuentepinilla compelidos por resolución de su alcalde mayor, Pedro de heredia, abonaban indebidamente 42 fanegas y 1/2 de pan mixto y ciertas cantidades en metálico en concepto de atrasos de aduanas y posadas. Los concejos, conscientes de que sus libros-registros acreditaban como único tributo señorial para la Villa y su Tierra la cantidad de 824 fanegas y 1/2 pan mixto al año, rechazaron por injustas estas arcaicas gabelas, apelando ante el alto tribunal de Valladolid. Vistos sus argumentos, la Real Chancillería revocó los autos del alcalde mayor, ordenando al conde restituir lo cobrado”.

            Como indican Frías Balsa y Goig Soler,este título nobiliario, “en varias ocasiones a lo largo de su dilatada historia nobiliaria ha estado emparentado con los de Abrantes, Linares, Nieva, Luna e Hinojosa”. El apellido Ramírez de Arellano se sucederá al frente del señorío hasta mediados del siglo XVII.

            Asimismo, en la época en que se hizo el catastro de la Ensenada, realizado en el último tercio del siglo XVIII,en lo que atañe al territorio actual de la provincia de Soria, “el conde de Aguilar era señor de las villas y lugares de: Andaluz, Centenera de Andaluz, Fuentelárbol, Fuentepinilla, Valderrueda; Las Aldehuelas, Bretún, Diustes, Vizmanos, Lería, Camporredondo, Los Campos, Ledrado, La Mata, Santa Cecilia, Velosillo, Mayuela, Aldealcarrao, Yanguas y Cigudosa. Con el título de conde de Aguilar y señor de los Cameros, figuran como lugares de su señoría: Montenegro de Cameros, Santa Cruz de Yanguas, Villar del Río, Villar de Maya, Valoria, La Laguna (tierra de Yanguas), Valdecantos, Valdehuérteles, La Vega, Verguizas, Villartoso, Villaseca somera y bajera, y el despoblado de La Concordia, en el norte provincial. Con el mismo título: Tajueco, Valderrodilla y Torreandaluz. Como conde de Aguilar y señor del Estado de Andaluz: Osona, La Seca y La Ventosa”. Es decir que a finales del siglo XVIII, tras el Duque de Medinaceli, eran los nobles terratenientes más poderosos de Soria.

            En 1752 el común de vecinos de Tajueco tenía que pagar al conde de Aguilar y marqués de Aldealafuente, trescientos florines, treinta y ocho reales y veintiséis maravedíes de vellón. Además, por el tributo de Pan de Pecho le entregaban setenta y cinco fanegas de trigo y cebada por mitad, que en dinero eran setecientos ochenta y siete reales y medio vellón.

            Los señoríos fueron eliminados por la acción legislativa de las Cortes de Cádiz, en las que precisamente participó muy activamente -especialmente en la supresión de los señoríos- el diputado soriano, y masón, Manuel García Herreros, que fue incluso secretario de estas Cortes Constituyentes y que sería el primer español al frente de la cartera ministerial de Gracia y Justicia de forma estable (1813-1814).  

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