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Parroquia (2): Virgen del Rosario

22 febrero, 2010

 

De la etapa románica del culto medieval se conserva una pieza de extraordinario valor artístico y sagrado cual es la llamada, desde al menos 1569, Virgen del Rosario, pero que sin duda es una Santa María de … (lo que sea: del Espino, de la Fuente, del Monte…)  que nos atrevemos a fechar de finales del siglo XII o primera mitad del siglo XIII. Se trata de una excelente talla mariana muy bien conservada incluso en la policromía, del tipo sedente y entronizada, con el Niño sentado sobre su rodilla izquierda y al que está tocando casi imperceptiblemente en el hombro con la mano, mientras con la diestra sujeta un objeto redondo oscuro (¿manzana?). El Niño también porta en su mano izquierda una bola roja, le falta el brazo y mano derecho (el de la bendición) y, al igual que su Madre, mira de frente y porta igualmente una corona de plata, coronas que son los únicos objetos de platería que han llegado hasta nuestros días.

            Sabemos que se le tenía devoción, con la advocación nueva del Rosario, como mínimo desde 1569, año en el que se constituye la Cofradía de Nuestra Señora del Rosario, que debió de extinguirse en 1857. El culto a santo Domingo de Guzmán y el de la Virgen del Rosario fue especialmente instaurado y promocionado por los obispos dominicos de la diócesis: García de Loaysa y Mendoza (1524-1532) que fue consejero y confesor de Carlos I; Alonso de Santo Tomás Enríquez (1662-1664) que era hijo de Felipe IV, y Pedro de Godoy (1664-1672) que escribió un libro acerca de la Summa Teológica de santo Tomás de Aquino y publicó el Oficio propio de los Santos de la Diócesis de Osma.

            En lo que respecta a Tajueco, hay constancia de la implantación del rezo del rosario, por la calle inclusive, en los Libros de Fábrica. El visitador diocesano de 1688 ordena “que todos los Domingos y dias de fiesta se rece el Santisimo Rosario de Maria en el altar después de la misa mayor. Y en los dias de quaresma todos los días a la tarde después que hayan venido la gente de sus labores, y su Ilustrísima concede quarenta días de Indulgenzia a lo sque la hicieren” (el prelado de entonces era dominico). El visitador de 1715  mandó comprar un guión “para cuando se reza el rosario por las calles” (pagándose con partidas de la cofradía de san Agustín). Y Loperráez, en 1771, insiste en el rezo del rosario y recuerda que está premiado con cuarenta días de indulgencia. Asimismo, en 1822 el obispo vuelve de nuevo a apoyar e impulsar el rezo del rosario.

            En Soria, el culto a la Virgen del Rosario quedó plasmado en esculturas, retablos y cofradías. En Andaluz hay también una talla de la Virgen del Rosario, como en Fuentepinilla y en Tajueco.Ignoramos si sucede lo mismo en las parroquias de los antiguos pueblos del Señorío de Andaluz-Fuentepinilla, pero aventuramos que seguramente acontezca del mismo modo. En la cabeza del Señorío, Fuentepinilla, no se crearía su cofradía hasta 1675 y habría que esperar hasta 1741 para iniciar las obras del retablo de la Virgen del Rosario, que todavía estaba sin dorar totalmente en 1755; templo en el que se encuentran igualmente las tallas de santo Domingo de Guzmán, san Juan Bautista y san Pedro. En lo que respecta a Tajueco, cabe presuponer que probablemente el viejo culto a la advocación originaria de la Virgen románica de la parroquial de Tajueco fuese cambiado por el de la Virgen del Rosario en 1569. Y así se quedó esta talla románica con la advocación de Virgen del Rosario, cuyo culto, por otro lado, culminó en la misma catedral de El Burgo de Osma con la instalación de un retablo churrigueresco a ella dedicado, que hiciera el arquitecto y escultor Domingo Romero.

            En lo que respecta al retablo de la Virgen del Rosario, los Libros de Fábrica demuestran que ha estado colocado en diversos sitios debido a los cambios sufridos por el templo en sus diversas etapas de ampliación y reformas. Así, en las cuentas de 1749 se dice que se ha compuesto un nicho “en el que está Ntra. Señora”, y consta que se han mudado los altares del Rosario y san Agustín. Posteriormente, en 1760, se refleja el pago de veintiocho reales y dos maravedíes por mudar el retablo y asegurarlo (igualmente se pagaron setenta y seis reales por las mesas de los altares de Ntra. Sra. del Rosario y san Agustín). El último cambio de situación de este retablo de la Virgen del Rosario data de finales de la década de 1950, cuando se cambió el techo de cielo raso plano con medallones de la nave por el abovedado actual. 

                        Entonces estaba colocado entre la hornacina de la Virgen de Fátima y la verja de hierro que hay bajo el arco de triunfo. El retablo se situó en esa fecha donde ahora lo vemos: en el muro norte de la capilla del Evangelio. Ha sido restaurado por el visontino Santiago Escribano Abad en junio de 2001, quien estima que debió ser tallado por unos imagineros de la colegiata de Berlanga de Duero que habían trabajado en el taller de Martín Martínez en El Burgo de Osma, según parece deducirse del tipo de molduras de las cenefas, similar al retablo de la Virgen del Espino de la catedral y al altar mayor de Vinuesa.

            Martín Martínez realizó el retablo de la Virgen del Espino, en la catedral (1648) y los retablos mayores de Atauta (1652), Casarejos (1657), Alaló (1663), el de la Virgen del Espino (1653), así como la traza del segundo cuerpo del retablo mayor de la parroquial de Calatañazor (1657). En Martín Martínez se personifica la transición del romanismo soriano al barroco, avalado como estaba por el cargo de maestro-arquitecto de la Diócesis.

            Lo que cuentan los Libros de Fábrica es que el visitador general de 1685, Francisco Cavello Ramos, manda se haga un retablo en el colateral de la Virgen del Rosario “al modo del que tiene san Agustín”. Y el visitador de 1712, Gaspar de Bardales Alvarado, deja escrito: “Al respecto de hallarse la Imagen de Nuestra Señora del Rosario con quinientos y setenta reales de caudales de las rentas de este año de 1712, mandamos se dore asimismo el retablo que está en su altar”. Por tanto el retablo barroco de la Virgen del Rosario se haría poco antes de 1690 y se doraría en 1712 o 1713.

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