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Parroquia (10): Cruz procesional

23 febrero, 2010

Los Libros de Fábrica dan referencia de diversas cruces de plata que tuvo la parroquia, así como de los aderezos y arreglos que fueron teniendo. Así, por ejemplo, consta que el platero de Berlanga de Duero hizo algunos apaños a varias cruces de plata y un relicario con corporales, en 1706.

            En el inventario de 1724 se describe la cruz procesional que subsiste: “…una Cruz grande de plata con su manzana delomismo, que pessan media arroba -previenesse que la Cruz está arjmada en madera, y la manzana tiene por dentro para fortificacion un cañón de cobre que todo entra en el pesso de media arroba”.

            Creemos que se trata de la misma cruz que aparece ya en el segundo inventario, fechado el 2 de marzo de 1673, y que es la misma de la que se habla en la relación de cuentas de 1693 y que se había dejado a un platero de Soria para aderezarla. El platero tenía la cruz de plata hacia cinco años en su poder y no acababa de componerla, por lo que se tuvo que ir a por ella tras conseguir un documento eclesiástico por el que se le ordenaba dicha devolución si no quería ser excomulgado. Ante tal tesitura el platero entregó la cruz y fue después a Tajueco, estando para ello cinco días en casa del mayordomo de la fábrica acabándola y componiéndola. Los gastos originados por todos estos trastornos (ir y venir tajuecanos a Soria, los cinco días, etc, incluido el mandamiento de excomunión mayor para obligarle a devolverla) ascendió a doscientos seis maravedíes. Y se pagaron ochocientos reales del trabajo y hechura realizado por el platero en la cruz de plata. A lo que se añadió otro cargo de ciento setenta y seis reales que importó la plata que puso de más  en la cruz (o sea, que se le entregó una cruz con un peso determinado y luego el platero puso más plata, pues se pesó antes de llevarla y al concluir su labor).

             Asimismo hubo otro descargo de veintisiete reales anotado por el mayordomo, Bernardo Almazán, que costó la cruz de palo (madera) donde se fijaría la cruz de plata más el cañón de latón que tiene infundido la cruz de plata para que cierre el mástil de palo. Cabe deducir, por tanto, que el platero estuvo en Tajueco, como muy tarde, en el primer trimestre de 1693.

            Las marcas signadas de la manzana, como descubrió Santiago Escribano, indican que el platero fue Manuel Carranza. En la parroquial de San Leonardo de Yagüe hay unas vinajeras y un cáliz realizado por dos Carranza, entre 1814 y 1823, que bien pudieran ser descendientes de este Manuel Carranza que firma la manzana de la cruz procesional de Tajueco.

            En la manzana están, doradas, las figuras de san Juan Evangelista, san Agustín, san Roque y san Pedro. En el frontal de la cruz está Jesús Crucificado y al otro lado, san Pedro. No cabe duda, por tanto, de que tal iconografía fue solicitada, ex-profeso, para la parroquia de Tajueco.

            La figura de san Juan Evangelista, barbilampiño, porta en su mano izquierda la copa con la serpiente alada, como puede verse por ejemplo en la denominada casulla del apostolado, de comienzos del siglo XVI, que se conserva en la catedral de El Burgo de Osma. Esta iconografía responde a la leyenda referente al veneno que tuvo que beber para demostrar que sus prédicas eran verdaderas.

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