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Parroquia (9): Ampliaciones del siglo XVIII

23 febrero, 2010

El riojano Domingo Ondategui fue el redactor, en 1740, de las condiciones de las obras de reforma a llevar a cabo en las iglesias de Tajueco y Andaluz, llevadas a cabo por Juan de Sagarvinaga. Ondategui es nada menos que el constructor de la torre barroca de la catedral de El Burgo de Osma y del corredor alto del palacio de los condes de Gómara (Soria); también diseñó las trazas para la reforma y ampliación de la ermita de la Vera Cruz de El Burgo de Osma (1743), hoy parroquia de san Antón, así como las trazas de la antigua cárcel y audiencia de Soria que hoy es Centro Cultural, en la Plaza Mayor (1769).

            Juan de Sagarvinaga (1710-1785), era vizcaíno y contrató, en el citado año de 1740, las obras de reforma de la parroquial de Tajueco, siguiendo las trazas de Ondategui. Pues bien, Sagarvinaga es nada menos que el responsable de las obras de la sacristía y cúpula de la catedral nueva de Salamanca (1755), proyectó el remate de la torre de la catedral de El Burgo de Osma (1764)consistente en la balaustrada más alta, media naranja y linterna; además dibujó la traza para la torre de la catedral de Ciudad Rodrigo (1764).

            La relación entre Ondategui y Sagarvinaga era profesional y personal puesto que el vizcaíno fue padrino de una hija del riojano (en octubre de 1740) y poco después, el 16 de enero de 1741, se casó con una cuñada de Ondategui en la propia casa de éste, según relata Jesús Alonso Romero. Además, según hemos podido leer en el contrato de obras, sus fiadores fueron precisamente Ondategui y su esposa.

            Los Libros de Fábrica dan cuenta pormenorizada de los pagos diversos referidos a las obras de 1740. Ondategui, “que al pressente estaba executtando la torre de la Catthedral”, y la comisión del tribunal, cobraron setenta y seis reales y seis maravedíes por las trazas. A Sagarvinaga se le abonó “once mill trescienttos y ssetentta y dos reales, y ocho maravedies”, debido a que el ajuste líquido de diez mil ochocientos reales se quedó corto al añadir otras cosas al proyecto inicial. “Ytten se passan en datta quattro cientos y nobenta y cinco reales que por la memoria firmada de dicho Juan de Sagarvinaga consta habert tomados de su cuenta de lo que sus oficiales quedaron a deber al mayordomo de posas y otras cosas que les dió”. Por último, a los maestros que dieron por buenas tales obras se les abonaron setenta reales y veinte maravedíes.

            No concluyeron aquí las obras, ni mucho menos. En las cuentas de fábrica firmadas por el mayordomo Manuel Almazán -que lo fue entre el 16 de marzo de 1756 y el 14 de abril de 1759- se indican que se han pagado mil setecientos cincuenta y seis reales y dieciseis maravedíes por el ajuste general de las obras “que se han hecho y están haziendo”. En la siguiente cuenta, correspondiente a 1759-1761, se especifica que a Vicen­te Aranzazu y Juan Rubio, vecinos de El Burgo de Osma, se les abona cuatrocientos treinta y siete reales por el resto de la obra de la iglesia, de donde deducimos que estos fueron los maestros albañiles de la nave de la parroquial.

            En 1763 se levantó el soportal. Se colocaron tres postes en el coro, se apeo y se hicieron sus pilastras para mayor seguridad.

            En 1765 entablonó y embaldosó la iglesia Gregorio la Sierra, vecino de Almazán. Asimismo, el alarife gallego Juan de Vebes, alzó el pórtico con arcos y lo entabló: puso mil setecientos ladrillos y ochocientas treinta y ocho tejas, y retejados de la iglesia constan en 1725,1740,1749…

            Acerca de los campanarios diversos que ha tenido la iglesia, en las cuentas de 1726 hay un descargo de “dozientos y ochenta y quatro reales y quatro maravedies queam importado el retejar la iglesia, cortar y lebantar la espadaña del camapanario de trabajo de maestros y todo género de materiales que fue necesario” (también se entabló la iglesia). Tenía dos campanas grandes y una pequeña. Y en 1759 consta haberse pagado cincuenta reales por subir, bajar y empotrar las campanas (¿en el campanario actual de magnífica piedra de sillería?). En 1785 hay nueva obra pues se paga por enladrillar el coro, poner tabiques al campanario y entablarle. Asimismo, en 1793 se realizan reparos en el campanario, escalera y pórtico.

            Muchas espadañas parroquiales sorianas actuales son de la segunda mitad del siglo XIX. En el entorno de El Burgo de Osma, por ejemplo, las de Valdelubiel y Barcebal datan de 1795 y 1791, respectivamente. Y la torre campanario de la catedral, como hemos visto, la alzó Ondategui a finales del XVII.

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