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Árbol del Paraíso en clave gótica

24 febrero, 2010

 

Al hablar de la etapa gótica de la parroquia recurríamos a lo escrito al respecto por José María Martínez Frías que fecha la bóveda de la capilla mayor en el primer tercio del siglo XV.

Queremos llamar la atención especialmente sobre la clave gótica para hacer una incursión en el simbolismo tradicional asumido por los maestros canteros medievales, y para ello recurriremos a las enseñanzas de René Guénon, que nos servirán de guía en lo que sigue.

    Los emblemas que tuviera Jano en la iconografía romana pasaron a san Pedro con el cristianismo: las llaves (en ocasiones figura el cetro y una llave) y la barca. Las llaves son las que abren y cierran las puertas del cielo y del infierno que, cosmogónicamente, tienen su analogía mítico-simbólica en las puertas solsticiales. En la Edad Media se simbolizaba esta dualidad con la “mano de la bendición” y la “mano del rigor”, y las cofradías de constructores, que conocían algunas tradiciones pitagóricas, sabían que la escuela pitagórica representaba ambas vías con la letra Y, que está precisamente representada en la clave central de la bóveda gótica de Tajueco. Este signo es el que Martínez Frías confundió con una llave al estar encalada dicha clave de bóveda que, por serlo, es la piedra angular.

    Sin embargo Pedro simboliza la piedra fundamental, pues en los evangelios así lo instituye Cristo: “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella”. Cristo es, en este edificio, la piedra angular (san Pablo: Efesios II, 20-22). Ambas piedras son confundidas sin embargo, y tal confusión, que proviene de la antigüedad, es probable que se deba a una homofonía, puesto que en arameo (la lengua de Cristo) Kefáh (“piedra”) es similar fonéticamente al griego Kephale (“cabeza”).

    Prosiguiendo con la iconología de la clave de esta única bóveda gótica de la parroquial de Tajueco, lo que Martínez Frías sugirió que era la cresta de un gallo es algo muy distinto, por cuanto se trata de una hoja de árbol dentada por un lado y como lobulada por el otro, cuyo tallo surge del palo inferior de la Y. Asimismo, distribuidos a lo largo de la Y pueden apreciarse cinco bolitas, a modo de frutos. Por tanto nos encontramos ante una esquemática representación de un árbol. ¿Mas a qué árbol está haciendo referencia? Creemos que, dado que tiene forma de Y, lo que el cantero ha querido destacar ha sido la dualidad y, por tanto, nos hallamos ante una imagen esquemática del Árbol de la Ciencia del bien y del mal del que nos dice el Génesis que estaba en el centro del Paraíso (éste queda simbolizado por la bóveda, la cual es recorrida por ocho nervios). Tal dualidad del bien y el mal fue percibida por Adán al comer uno de sus frutos, siendo expulsado entonces del Paraíso con Eva.

    ¿Y de que especie de árbol puede tratarse? Creemos que el cantero hace referencia a una higuera, dado que unas tienen hojas dentadas y en otras son lobuladas y, además, su breva o higo es un fruto redondo. Con hojas de higuera, precisamente, cubrieron su desnudez Adán y Eva. En el libro bíblico Reyes (I,4) los árboles ruegan a la higuera que reine sobre ellos. Y en la tradición hindú vemos que en los Upanishad y en el grandioso Bhagavad Gîta (“Canto del Señor”) la higuera es el Árbol del Mundo que vincula el Cielo con la Tierra. Y sabido es la confusión existente entre los dos árboles del Paraíso, confundidos en ocasiones como si fuera uno sólo: el Árbol de la Vida (auténtico Árbol del Mundo) y el ya citado de la Ciencia del bien y del mal.

    Curiosamente existe una leyenda medieval que unifica ambos árboles, al asegurar que la cruz de la crucifixión de Cristo fue hecha con madera del Árbol de la Ciencia. Es decir, que lo que había servido para alejar a Adán del Centro, del Paraíso, de la Fuente de la Inmortalidad, del Estado Primordial…, pasa a ser un instrumento que posibilita el retorno a tal Estado Primordial mediante la Redención. La cruz pasa a ser, simbólicamente, el Árbol de la Vida, y en la iconografía cristiana el buen y mal ladrón que flanquean al Crucificado pasan a representar las dos ramas del Árbol de la Ciencia (al igual que en el Juicio Final los buenos se pondrán a un lado y los malos al otro). Otra forma de representar esta dualidad en los calvarios es mediante la sustitución de los dos ladrones por el sol y la luna, situándose el Crucificado en medio, tal y como sucede en el ático del retablo barroco de esta parroquial de San Pedro.

    La clave tiene, además de lo referido, otro elemento iconológico que lamentablemente no hemos logrado identificar.

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One Comment leave one →
  1. 25 febrero, 2010 3:06 pm

    Muy bonito tu blog, Ángel,

    Un abrazo,
    Luisma

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