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Tajueco en La panadera del rey y el colegial de El Burgo

17 julio, 2013

La escritora y ensayista Isabel Goig Soler hace mención de Tajueco al menos en dos momentos de esta novela histórica –La panadera del rey y el colegial de El Burgo (Ochoa Impresores, 2012). En la página 110 La mujeres protagonistas, acompañadas de dos varones (José Salcedo y Lucas) llegan a Tajueco provenientes de El Burgo de Osma en su viaje hacia la localidad zaragozana de Moros, siguiendo el Camino Real que cruza anteriormente por Valdenebro y Bayubas de Arriba para proseguir por Andaluz, Centenera… Almazán… Bliecos…

He aquí el primer fragmento relacionado con Tajueco, que se sitúa en el año 1690:

“Habían llegado a Tajueco cuando el sol todavía no calentaba. La posada estaba cerrada y no tuvieron necesidad de hacer levantar al posadero. Alguien le había dicho que en esa real venta habían dormido reyes. Algo cansado, subió a la mula pidiendo a Hipólita que hiciera lo mismo, al menos hasta Andaluz. Lucas, joven y acostumbrado al trabajo físico, siguió caminando. José, al ayudar a subir a la muchacha, le tocó los pechos y le pellizcó cariñosamente el culo, ella, roja hasta la raíz de pelo, le miró sonriendo confiadamente. ..”

Tapial-y-ladrillo-en-posada-real-de-Tajueco

Tapial y ladrillo del muro este de la antigua posada de Tajueco

La segunda mención a Tajueco que he localizado se encuentra en las páginas 217-218, donde cita a los cacharreros de Tajueco y Quintana Redonda vendiendo sus productos alfareros en la Plaza del Rastro, conocida actualmente como Plaza de Santo Domingo, que tiene un lateral con soportales como puede verse en la siguiente imagen.

Soportales-de-la-plaza-del-Rastro-en-Burgo-de-Osma

La novelista da el nombre de “Máximo” al mejor alfarero, como homenaje a Máximo Almazán Romero, que pese a su edad todavía es un maestro del alfar:

“Para no desplazarse todos, de Quintana Redonda exponían sus productos dos alfareros en representación de los cinco, y de Tajueco, donde el número de estos artífices de ilusiones se elevaba a trece, había cuatro. Eran los cacharreros los más visitados… Los de Tajueco hacían jarras, cuencos y botijas de color de la tierra. Máximo era el mayor exponente, aunque ya mayor, no transportaba el torno…”.

Máximo Almazán, alfarero de Tajueco

Máximo Almazán, alfarero de Tajueco

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