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Prólogo y Prefacio

 PRÓLOGO DEL LIBRO  (publicado en 2001) 

Portada del libro de Tajueco

Un pueblo es su gente, su tierra, su patrimonio, sus costumbres…, pero no solamente las de ahora sino también las que ha tenido siempre, desde su nacimiento. Este pasado secular, que desconocíamos en gran medida, es el que ha venido a rescatar y mostrarnos el autor, Ángel Almazán de Gracia, cuyos apellidos delatan su origen tajuequense, de ahí quizás el cariño y rigurosidad que ha mostrado en la investigación y elaboración de este libro que, sin duda, pasara a ser “nuestro libro”, el de todos los tajuequenses: los que vivimos en él y los hijos de Tajueco dispersos por la geografía española.

Ningún pueblo carece de historia, pero si ésta resulta desconocida para sus habitantes convendremos en que se encuentran un tanto huérfanos al ignorar el pasado histórico del lugar en el que viven. Y así nos sentíamos un poco hasta ahora. De aquí en adelante sabremos de dónde venimos como pueblo y cuáles fueron los hechos que han configurado una parte esencial de nuestra historia ancestral. Y, lo que es más importante: nuestros hijos, nietos y posterior descendencia, sabrán cuáles son sus raíces y podrán ver a sus ancestros -nosotros- en ese “Álbum Familiar” con el que, acertadamente, culmina este pequeño gran libro que forma ya parte de nuestro patrimonio histórico-cultural.

La investigación realizada por el autor para ir descubriéndonos el desarrollo histórico de Tajueco ha pasado por la lectura de una bibliografía considerable y por la consulta de los Libros de Fábrica de la parroquia, Protocolos Notariales, Catastro de la Ensenada y Archivo Histórico Municipal. Además ha entrevistado a diversos vecinos y, como sabemos todos, conoce Tajueco de primera mano por haber vivido en él hasta  los diez años y seguir visitándonos periódicamente desde entonces.

Quisieramos destacar, ante todo, el capítulo dedicado a la parroquia, donde la labor de investigación ha sido más intensa puesto que se ignoraba prácticamente la totalidad de lo que ha exhumado el autor en los Archivos Diocesano e Histórico Pro­vincial. Nos ha sorprendido gratamente la presencia de destacados arquitectos, como Ondategui y Sagarvinaga, en la ampliación de la iglesia durante 1740; la de retablistas sorianos tan importantes como Roque Aragonés, Isidro de la Serna y Francisco Forcada; la evolución del templo, partiendo del románico hasta la configuración última acaecida en diversas obras realizadas a lo largo del siglo XVIII; la existencia de varias cofradías y ermitas insospechadas…

Estamos, por tanto, ante un libro que nos va a deparar muchas sorpresas y cuya lectura nos aportará un conocimiento fundamental sobre la historia, costumbres y cultura de Tajueco, que servirá también para sentirnos más enlazados con todos los tajuecanos que en los siglos han sido y con todos los que serán.

 El alcalde: Serafín Antón Álvarez.
Concejales: Pablo Soria Álvarez, Fernando Romero Mateo, Julio Álvarez Isla y María Luisa Ondategui Rubio.  
                

PREFACIO DEL AUTOR

 

Mi familia

No resulta fácil expresar los sentimientos que hemos tenido mientras íbamos documentando y escribiendo este libro sobre nuestro pue­blo natal, Tajueco. Recuerdos afectivos de la infancia han aflorado continuamente sin poderlo evitar: el perolo de leche en polvo y juegos de la escuela; los baños estivales en los pilones; las uvas, nueces y almendrucos que cogíamos en huertos ajenos siendo críos; los amaneceres sobre un carro, tapándonos con mantas, camino de la siega, y la posterior trilla; nuestro burro “Cordobés” y perro “Pinto”; el aire fresco golpeándonos cuando íbamos atrás de la moto al pinar resinero; el olor del humo de los hornos cociendo y la zarabuja ardiendo en él; la pella de barro transformándose en un cacharro; la dehesa llena de ganado; los seres queridos fallecidos…

La preparación de esta obra ha sido, por tanto, un reencuentro con nuestra infancia pero, fundamentalmente, ha supuesto una serie de hallazgos histórico-culturales de Tajueco que nos ha ido asombrando una y otra vez.

Agradecemos al Ayuntamiento la confianza depositada en nosotros. Queremos agradecer su aportación y la de Gráficas Ochoa y Caja Duero, entidad siempre cercana  y atenta con los pueblos sorianos y su cultura. También deseamos dejar patente nuestro agradecimiento a todos los vecinos que nos han facilitado datos y fotografías antiguas; gracias igualmente a Santiago Escribano por sus referencias y a José Vicente Frías Balsa por la aclaración de algunas palabras manuscritas de siglos pasados.

Por último queremos señalar que dedicamos este libro a nuestros padres, Quintín y Eusebia.

 

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